miércoles, 17 de abril de 2013



CUENTO.

La profesora nos propone que nos inventemos un cuento de una hoja de extensión.

Érase una vez una familia que estaba formada por el papá que se llamaba Antonio, la mamá María y un niño de tres años llamado Sergio. La familia salía todos los domingos al parque a pasar el día. El parque era muy grande, tenía una zona de jardín, zona de columpios, una zona de arena y gran bar donde los padres pasaban el rato mientras los niños jugaban.
Esta familia siempre se quedaba a comer allí, se juntaban varios amigos y pasaba todo el día junto.
A Sergio le gustaban mucho los animales y estaba loquito porque sus padres le compraran un perro. Antonio odiaba a los perros y decía que solo daban trabajo y que era una responsabilidad muy grande.
Esa mañana en el parque, mientras Sergio se comía su merienda, se le acercó un perrito. Era precioso, grande, blanco, de ojos marrones y con una mirada muy noble. Cuando Antonio lo vio, corrió para asustarlo y alejarlo de su hijo. El perro salió corriendo y Sergio no entendió porque su padre había hecho eso. El padre volvió al bar y Sergio se despisto un momento y se perdió en un bosque que estaba próximo al parque. Sergio comenzó a andar y cada vez se alejaba más. Cuando la noche cayó Sergio estaba muy cansado, tenia frio y decidió acurrucarse en un árbol. De pronto escucho un ruido y se asusto mucho, pero cuando vio lo que era se puso muy contento, era el perro que había estado con él en el parque. El perro se acerco a Sergio y los dos durmieron juntos y calentitos toda la noche. Mientras los padres estaban como locos buscando a su hijo, pensando lo peor. De madrugada, los padres dieron con el niño y cuál fue la sorpresa de Antonio cuando vio al niño en el árbol protegido por el perro. Lo cogieron y lo llevaron al hospital, donde los médicos les informaron que, de no ser por el perro, Sergio habría muerto, porque esa noche hacia un frio terrible. El padre se dio cuenta de que , gracias a ese perro, su hijo estaba vivo y corrió al parque a buscarlo. Tras un rato de búsqueda, lo cogió y lo llevo a casa para que formara parte de la familia.


La profesora nos propuso un juego, ella nos daba un 9 dedos en los que por las diferentes caras que tenía había unos objetos, los tirábamos y con los objetos que nos salieran teníamos que crear un cuento. Podíamos utilizarlos todos a los que mejor nos vieran. Los objetos que me salieron a mí fueron:

-          Pócima.
-          Mago.
-          Copa.
-          Estrella.
-          Habichuelas.
-          Escalera.
-          Seta.
-          Castillo.
-          Pieza de puzle.

Las palabras que yo he utilizado para mi cuento son: mago, estrella, seta, escalera y castillo.

Érase una vez un malvado mago que vivía en un reino gobernado por un príncipe con tan solo diez añitos. El príncipe se llamaba Saúl y había tenido que ponerse al mando del reino porque sus papas habían muerto en extrañas circunstancias. El mago debía ayudarle pero en realidad lo que  quería era acabar con él para poder gobernar. El príncipe Saúl, todas las noches subía al torreón y del torreón con ayuda de una escalera pasaba al tejado del castillo donde veía las estrellas y hablaba con sus padres. Sus padres desde el cielo lo escuchaban y ayudaban.
Todas las noches, el mago se quedaba despierto e ideaba un plan para poder matar, envenenar al príncipe Saúl para poder gobernar él el reino. Tras muchas noches de pensar, el mago tuvo una idea. Por la mañana irían al campo a coger setas y una de ellas estaría envenenada, con solo tocarla el príncipe caería en un profundo sueño del que no podría despertar nunca, una ser que una princesa le hiciese un regalo. El mago lo pensó todo muy bien, porque alrededor del reino no existía ninguna princesa, solo niñas de campesinos. Toso sucedió como el mago lo había planeado, por la mañana fueron a coger setas y tras unas horas el príncipe cogió la seta que estaba envenenada y cayó en un profundo y largo sueño. El mago lo cogió en brazos y entró en el castillo gritando y diciendo que Saúl había tocado o comido algo en el bosque y que no despertaba. El mago lo llevo a su cuarto y allí permanecía todos los días, en su cama, sin moverse y recibiendo la visita de muchos médicos para ver si daban con la solución, pero ninguno lo conseguía, no entendían que le pasaba a Saúl.
Al fin el mago había conseguido lo que quería. Lo que él se  podía imaginar era que en el pueblo había una niña llamada Aurora, la cual si era una princesita de un pequeño reino que su padre, el campesino Miguel le había creado para que jugase y no se diera cuenta de la situación en la que vivían.
Aurora era muy traviesa y le encantaba escaparse y colarse en el castillo. Ese día iba muy feliz porque su papa con ramas y hojas de arboles le había hecho un juguete nuevo, precioso.
Aurora se coló en el castillo y por suerte entro en el cuarto del príncipe Saúl. Cuando lo vio se asusto un poco porque con el había una sirvienta. Esta sirvienta se dio cuenta de que Aurora estaba en la habitación, se acerco a ella y le contó lo que a Saúl le había sucedido. A Aurora le dio mucha pena y decido dejarle el juguete que su papa le había regalado para que pudiera jugar con él cuando se despertar. Al cabo de unos segundos, el príncipe despertó y nadie sabía por que había sido. Saúl contó a todos lo que el mago había hecho con él y fue desterrado del reino.
Desde ese día, Saúl y Aurora jugaban juntos y aunque él tuviera que cumplir con sus obligaciones como rey, estaba casi todo el dia con esta pequeña princesa que logró despertarlo de un sueño eterno.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.



Practica Cuento Clásico.

A continuación voy a poner un cuento que nos hemos tenido que inventar siguiendo la estructura de un cuento clásico.

Érase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena.  Tenía una voz preciosa. Todas las mañanas, cuando se levantaba, lo primero que hacía era abrir la ventana y cantar. El príncipe, desde su reino, la oía y se moría por poder cruzar el bosque que separaba los reinos y buscar a su princesa para poder cumplir su sueño de casarse con ella. El problema era que el bosque estaba encantado, en él vivía un enorme dragón, del que se decía que era la madrastra de la princesa, que al no conseguir reinar, su odio se hizo tan grande que fue castigada y convertida en este horrible animal. Nadia podía entrar o salir del reino, porque el dragón siempre estaba pendiente y atacaba y mataba a todo aquel que lo intentara.
Un día la princesa cayó enferma y en su reino no había el medicamento que necesitaba para curarse. Su reino, al no oírla cantar por las mañanas, poco a poco se iba haciendo más triste y la gente cambio su actitud, nadie reina, los niños no jugaban en las calles, nadie se ayuda, se había perdido todo el contacto que los habitantes del reino tenían. Sus amigos los animales se enteraron que esto se debía a una maldición que el dragón había echado sobre el reino de la bella princesa. Los animales, corriendo, buscaron al príncipe del reino vecino, ya que ellos conocían los deseos que aquel príncipe tenia por casarse con la princesa y seguro que conseguía ayudarles.
El príncipe, en cuanto se enteró de la noticia, mando a su fiel compañero a buscar la medicina que la princesa necesitaba. Cuando este la consiguió ensillo su caballo blanco y salió hacia el reino de la princesa. Cuando estaba llegando se cruzó con el horrible dragón. El príncipe peleo con el y cuando pensaba que casi vencería, este le dio con la cola, haciendo que el medicamento y el príncipe cayeran al suelo. Todas las esperanzas que el príncipe tenia por salvar a su princesa desaparecieron en un momento, pero solo un instante porque la rabia que tenia hizo que sacara fuerzas y consiguiera esquivar al dragón, subirse en él y clavar su espada en el corazón de aquel animal tan malo. El dragón cayo a suelo y en pocos segundos murió.
El príncipe cogió su caballo y corrió a ver a la su princesa. Cuando llego se la encontró tumbada en la cama, rodeada de todos sus amigos los animales. El príncipe se acerco y con máximo cuidado, se sentó en un lado de la cama, se inclino y poso el frasco de la medicina sobre los labios de la princesa. Al poco tiempo ella despertó y todo volvió a ser como al principio.
El príncipe y la princesa se casaron, vivieron felices y comieron perdices.

jueves, 11 de abril de 2013



A continuación voy a poner la descripción de dos imágenes que nos ha proyectado la profesora para que las describiésemos y un objeto que nos ha dado ella.

IMAGEN 1
La imagen está enmarcada en un cuadro negro con el filo en blanco. Podemos ver dos paredes haciendo esquina. Creo que es la fachada de una casa. Hay una pared blanca a la izquierda en la que encontramos dos maceteros de color rojo y blanco. En ellos hay flores de color rojo que parecen ser geranios. Están situados uno al lado del otro, pero uno de ellos está un poco más abajo que el otro. En la otra pared de color albero, encontramos una ventana de color azul. La ventana es pequeña y alargada, podemos ver una especie de reja en forma de cruz y una persiana también de color azul. Detrás de la ventana vemos una cortina de color blanco. La ventana tiene un pequeño alféizar de color marrón. El alféizar está formado por dos losetas que parecen ser de arcilla.

IMAGEN 2
Veo un fondo blanco y encima una foto. En la foto se ve un primer plano de un niño. Por los laterales se aprecia un trozo de silla de metal. El niño tiene el pelo largo, por los hombros y de color castaño claro. Los ojos los tiene grandes y de color azul. Su nariz es pequeña y sus labios poco carnosos. Se le puede ver parte de la camiseta que es gris y en el borde del cuello y de las mangas hay un filo blanco. En la cara del niño, a la altura de la nariz se puede ver la imagen de un tenedor de acero de cuatro puntas. El tenedor se ve muy cerca porque está cerca del objetivo de la cámara. El tenedor se encuentra a la altura de la nariz y le cubre hasta encima de las cejas debido a su proximidad al objetivo. El tenedor no se ve entero, la parte de arriba le cubre la cara y podemos ver un poco el mango por la parte izquierda de la imagen.

OBJETO
Es un bote pequeño que parecía de pintura, pero en realidad es una crema de manos. El bote es alargado y estrecho. Su color es plateado y el tapón negro de rosca. En el bote hay un impreso por la parte delantera, una rosa en color clarito encimo de un fondo burdeos. Debajo de esta aparece el nombre de la crema, el tamaño del bore y alguna indicación más referida a la crema. En la parte detrás, aparecen también impresos los ingredientes de la crema y en la parte de abajo un código de barras de color blanco de fondo y lo números en negro. La información que aparece en el envase está escrita en francés.


BINOMIO FANTÁSTICO

La práctica siguiente consistía en realizar un juego llamado El Binomio Fantástico, que consistía en tomar dos palabras dislocadas y contar una historia con ellas. Las palabras que me tocaron a mí fueron:
-         - Estuche.
-         - Delfín.

Mi historia se titula:  “El estuche del delfín”

Érase una vez un delfín pequeñito que tenía muchos hermanos. Él era el más pequeño de todos y tenía un problema en una aleta, el cual dificultaba su rapidez al nadar.  Su hermanos y demás delfines se reían del porque nunca podía alcanzarlos y no querían que participase en los juegos. Este pequeño delfín era conocido como el delfín herido, ya que su problema en la aleta se debía a que tan solo unas horas después de nacer fue capturado por unos pescadores que clavaron su arpón en su aleta y al descubrir que era tan pequeño lo volvieron a soltar.
Todos los domingos los delfines pequeños  acompañados de sus padres y familias iban al parque a pasar el día. Mientras los padres se contaban lo hecho durante la semana, reían, jugaban a las cartas, los delfines pequeños nadaban de un lado a otro, jugaban al escondite, hacían carreras, los más pequeños jugaban en la arena… Nuestro pequeño delfín herido siempre estaba solo en una esquina del parque, lo que él no sabía era que ese domingo iba a ser diferente a los demás. Cansado de estar solo decide salir a dar un paseo el solo por el océano. Después de llevar un rato paseando se encuentra con una tortuga muy mayor que al verlo le pregunta, ¿Qué te pasa?,  ¿Qué haces tan solo?, ¿Dónde están tus amigos? El pequeño delfín le cuenta su historia y la tortuga decide ayudarlo. Esta tortuga se llamaba Sabia, era muy mayor y había heredado de su familia el poder de ayudar a animales del océano que tuvieran problemas y que eran buenos. Sabia le regala al delfín un pequeño estuche azul, precioso, el cual en sus laterales tenía dibujadas unas conchas de color blanco. Sabia le explica que ese estuche era mágico y que con él podrá ayudar a quien él quiera y después de ayudar a diez animales del océano podía pedir un deseo y el estuche se lo concedería.
El delfín se marcho muy contento y empezó a buscar animales que necesitasen ayuda para ayudarlos. Tras varias horas, nuestro delfín ayudo a diez animales que se encontró por el océano y llego la hora de poder pedir su deseo tan esperado y deseado.
El deseo de nuestro pequeño delfín fue que su aleta fuese como la de sus hermanos y sus amigos para poder jugar con ello y no estar más solo en el parque. El deseo fue concedido al momento y el delfín volvió al parque donde sus hermanos, sus padres y demás familias lo buscaban. Cuando lo vieron llegar todos corrieron hacia él a preguntarle donde se había metido y nuestro pequeño delfín herido les conto l que le había sucedido. Nadie se lo creía pera la verdad era que su aleta estaba totalmente curada. Sus padres estaban muy contentos de ver que el problema de su hijo había desaparecido y que era un delfín sano. La vida de este delfín cambio. Todas las noches antes de ir a dormir se asomaba a la ventana de su cuarto y daba las gracias a esa pequeña y lenta amiga que se encontró un día y que por alguna razón que él desconocía lo había ayudado sin pedir nada a cambio.
¡Muchas gracias Sabia!