jueves, 11 de abril de 2013



BINOMIO FANTÁSTICO

La práctica siguiente consistía en realizar un juego llamado El Binomio Fantástico, que consistía en tomar dos palabras dislocadas y contar una historia con ellas. Las palabras que me tocaron a mí fueron:
-         - Estuche.
-         - Delfín.

Mi historia se titula:  “El estuche del delfín”

Érase una vez un delfín pequeñito que tenía muchos hermanos. Él era el más pequeño de todos y tenía un problema en una aleta, el cual dificultaba su rapidez al nadar.  Su hermanos y demás delfines se reían del porque nunca podía alcanzarlos y no querían que participase en los juegos. Este pequeño delfín era conocido como el delfín herido, ya que su problema en la aleta se debía a que tan solo unas horas después de nacer fue capturado por unos pescadores que clavaron su arpón en su aleta y al descubrir que era tan pequeño lo volvieron a soltar.
Todos los domingos los delfines pequeños  acompañados de sus padres y familias iban al parque a pasar el día. Mientras los padres se contaban lo hecho durante la semana, reían, jugaban a las cartas, los delfines pequeños nadaban de un lado a otro, jugaban al escondite, hacían carreras, los más pequeños jugaban en la arena… Nuestro pequeño delfín herido siempre estaba solo en una esquina del parque, lo que él no sabía era que ese domingo iba a ser diferente a los demás. Cansado de estar solo decide salir a dar un paseo el solo por el océano. Después de llevar un rato paseando se encuentra con una tortuga muy mayor que al verlo le pregunta, ¿Qué te pasa?,  ¿Qué haces tan solo?, ¿Dónde están tus amigos? El pequeño delfín le cuenta su historia y la tortuga decide ayudarlo. Esta tortuga se llamaba Sabia, era muy mayor y había heredado de su familia el poder de ayudar a animales del océano que tuvieran problemas y que eran buenos. Sabia le regala al delfín un pequeño estuche azul, precioso, el cual en sus laterales tenía dibujadas unas conchas de color blanco. Sabia le explica que ese estuche era mágico y que con él podrá ayudar a quien él quiera y después de ayudar a diez animales del océano podía pedir un deseo y el estuche se lo concedería.
El delfín se marcho muy contento y empezó a buscar animales que necesitasen ayuda para ayudarlos. Tras varias horas, nuestro delfín ayudo a diez animales que se encontró por el océano y llego la hora de poder pedir su deseo tan esperado y deseado.
El deseo de nuestro pequeño delfín fue que su aleta fuese como la de sus hermanos y sus amigos para poder jugar con ello y no estar más solo en el parque. El deseo fue concedido al momento y el delfín volvió al parque donde sus hermanos, sus padres y demás familias lo buscaban. Cuando lo vieron llegar todos corrieron hacia él a preguntarle donde se había metido y nuestro pequeño delfín herido les conto l que le había sucedido. Nadie se lo creía pera la verdad era que su aleta estaba totalmente curada. Sus padres estaban muy contentos de ver que el problema de su hijo había desaparecido y que era un delfín sano. La vida de este delfín cambio. Todas las noches antes de ir a dormir se asomaba a la ventana de su cuarto y daba las gracias a esa pequeña y lenta amiga que se encontró un día y que por alguna razón que él desconocía lo había ayudado sin pedir nada a cambio.
¡Muchas gracias Sabia!

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