miércoles, 17 de abril de 2013



La profesora nos propuso un juego, ella nos daba un 9 dedos en los que por las diferentes caras que tenía había unos objetos, los tirábamos y con los objetos que nos salieran teníamos que crear un cuento. Podíamos utilizarlos todos a los que mejor nos vieran. Los objetos que me salieron a mí fueron:

-          Pócima.
-          Mago.
-          Copa.
-          Estrella.
-          Habichuelas.
-          Escalera.
-          Seta.
-          Castillo.
-          Pieza de puzle.

Las palabras que yo he utilizado para mi cuento son: mago, estrella, seta, escalera y castillo.

Érase una vez un malvado mago que vivía en un reino gobernado por un príncipe con tan solo diez añitos. El príncipe se llamaba Saúl y había tenido que ponerse al mando del reino porque sus papas habían muerto en extrañas circunstancias. El mago debía ayudarle pero en realidad lo que  quería era acabar con él para poder gobernar. El príncipe Saúl, todas las noches subía al torreón y del torreón con ayuda de una escalera pasaba al tejado del castillo donde veía las estrellas y hablaba con sus padres. Sus padres desde el cielo lo escuchaban y ayudaban.
Todas las noches, el mago se quedaba despierto e ideaba un plan para poder matar, envenenar al príncipe Saúl para poder gobernar él el reino. Tras muchas noches de pensar, el mago tuvo una idea. Por la mañana irían al campo a coger setas y una de ellas estaría envenenada, con solo tocarla el príncipe caería en un profundo sueño del que no podría despertar nunca, una ser que una princesa le hiciese un regalo. El mago lo pensó todo muy bien, porque alrededor del reino no existía ninguna princesa, solo niñas de campesinos. Toso sucedió como el mago lo había planeado, por la mañana fueron a coger setas y tras unas horas el príncipe cogió la seta que estaba envenenada y cayó en un profundo y largo sueño. El mago lo cogió en brazos y entró en el castillo gritando y diciendo que Saúl había tocado o comido algo en el bosque y que no despertaba. El mago lo llevo a su cuarto y allí permanecía todos los días, en su cama, sin moverse y recibiendo la visita de muchos médicos para ver si daban con la solución, pero ninguno lo conseguía, no entendían que le pasaba a Saúl.
Al fin el mago había conseguido lo que quería. Lo que él se  podía imaginar era que en el pueblo había una niña llamada Aurora, la cual si era una princesita de un pequeño reino que su padre, el campesino Miguel le había creado para que jugase y no se diera cuenta de la situación en la que vivían.
Aurora era muy traviesa y le encantaba escaparse y colarse en el castillo. Ese día iba muy feliz porque su papa con ramas y hojas de arboles le había hecho un juguete nuevo, precioso.
Aurora se coló en el castillo y por suerte entro en el cuarto del príncipe Saúl. Cuando lo vio se asusto un poco porque con el había una sirvienta. Esta sirvienta se dio cuenta de que Aurora estaba en la habitación, se acerco a ella y le contó lo que a Saúl le había sucedido. A Aurora le dio mucha pena y decido dejarle el juguete que su papa le había regalado para que pudiera jugar con él cuando se despertar. Al cabo de unos segundos, el príncipe despertó y nadie sabía por que había sido. Saúl contó a todos lo que el mago había hecho con él y fue desterrado del reino.
Desde ese día, Saúl y Aurora jugaban juntos y aunque él tuviera que cumplir con sus obligaciones como rey, estaba casi todo el dia con esta pequeña princesa que logró despertarlo de un sueño eterno.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

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