miércoles, 17 de abril de 2013



Practica Cuento Clásico.

A continuación voy a poner un cuento que nos hemos tenido que inventar siguiendo la estructura de un cuento clásico.

Érase una vez un príncipe que se quería casar con una princesa de un reino vecino, que era muy bella y muy buena.  Tenía una voz preciosa. Todas las mañanas, cuando se levantaba, lo primero que hacía era abrir la ventana y cantar. El príncipe, desde su reino, la oía y se moría por poder cruzar el bosque que separaba los reinos y buscar a su princesa para poder cumplir su sueño de casarse con ella. El problema era que el bosque estaba encantado, en él vivía un enorme dragón, del que se decía que era la madrastra de la princesa, que al no conseguir reinar, su odio se hizo tan grande que fue castigada y convertida en este horrible animal. Nadia podía entrar o salir del reino, porque el dragón siempre estaba pendiente y atacaba y mataba a todo aquel que lo intentara.
Un día la princesa cayó enferma y en su reino no había el medicamento que necesitaba para curarse. Su reino, al no oírla cantar por las mañanas, poco a poco se iba haciendo más triste y la gente cambio su actitud, nadie reina, los niños no jugaban en las calles, nadie se ayuda, se había perdido todo el contacto que los habitantes del reino tenían. Sus amigos los animales se enteraron que esto se debía a una maldición que el dragón había echado sobre el reino de la bella princesa. Los animales, corriendo, buscaron al príncipe del reino vecino, ya que ellos conocían los deseos que aquel príncipe tenia por casarse con la princesa y seguro que conseguía ayudarles.
El príncipe, en cuanto se enteró de la noticia, mando a su fiel compañero a buscar la medicina que la princesa necesitaba. Cuando este la consiguió ensillo su caballo blanco y salió hacia el reino de la princesa. Cuando estaba llegando se cruzó con el horrible dragón. El príncipe peleo con el y cuando pensaba que casi vencería, este le dio con la cola, haciendo que el medicamento y el príncipe cayeran al suelo. Todas las esperanzas que el príncipe tenia por salvar a su princesa desaparecieron en un momento, pero solo un instante porque la rabia que tenia hizo que sacara fuerzas y consiguiera esquivar al dragón, subirse en él y clavar su espada en el corazón de aquel animal tan malo. El dragón cayo a suelo y en pocos segundos murió.
El príncipe cogió su caballo y corrió a ver a la su princesa. Cuando llego se la encontró tumbada en la cama, rodeada de todos sus amigos los animales. El príncipe se acerco y con máximo cuidado, se sentó en un lado de la cama, se inclino y poso el frasco de la medicina sobre los labios de la princesa. Al poco tiempo ella despertó y todo volvió a ser como al principio.
El príncipe y la princesa se casaron, vivieron felices y comieron perdices.

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